Cuando Edgardo era bebé, su papá dejó a su familia para unirse a los guerrilleros que luchaban contra el ejército salvadoreño. Cuando los soldados empezaron a amenazar su madre, ella salió también. Primero se fue a San Salvador y después a los Estados Unidos dejando a sus cuatro hijos con sus padres.
Por cinco años, Edgardo vivió con sus abuelos, mientras que su madre ahorraba el dinero para llevárselo a él y a sus otros hijos a Los Angeles. Pocos años después ella temía al pensar que Edgardo podía integrarse en una pandilla y lo mandó a vivir con sus padres en El Salvador, otra vez.
La casa donde Edgardo pasó su niñez.
Un año depués de mandar a Edgardo a El Salvador, Ana viene a visitarlo. El viaje es riesgozo. Aunque ella tiene papeles temporales para quedarse en los Estados Unidos, salir para visitar a su hijo en El Salvador es ilegal. Ella no quiere pensar en el viaje para retornar a casa, cruzando otra vez sin permiso la frontera entre los Estados Unidos y México.
La abuela de Edgardo echando leña en el fuego para cocinar tortillas.
En pocos días sera la despedida de la mamá de Edgardo. Todos extrañan a Ana. Pronto su visita parece un recuerdo distante.